lunes, 11 de noviembre de 2013

SI TENEMOS BUENOS EJEMPLOS...PORQUE NOS NEGAMOS A APRENDERPor Ing. Mario Jaraz


No soy católico, pero no puedo dejar de admirar y razonar sobre la extraordinaria repercusión que tuvo en la inmensa mayoría del pueblo argentino, la designación del Arzobispo Bergoglio como Papa, pero me estoy preocupando por cuanto me da la impresión de que en muy pocos, la emoción y el alto impacto sentimental, se transformó en la necesidad de conocer los porque y especialmente cuales eran y son sus pensamientos y las acciones que el mismo intenta llevar a cabo con el fin de honrar su designación. Esta actitud de euforia, que llevó en determinado momento a que pareciera que el nombramiento había sido para todos los argentinos, no las veo reflejadas en las acciones que los mismos deberían haber adoptado tratando de seguir su ejemplo. Especialmente todos aquellos que de cualquier manera trataron de obtener una fotografíe que les de el rol de importantes, o rescataron alguna vieja fotografía para mostrarse como seguidores de una linea de pensamiento que no demuestra miedo al analisis, el debate, ni el cambio, de ser preciso. Porque digo esto??????? Porque la mayoría de los políticos fueron los más preocupados por lograr utilizar supuestas amistades y sonrisas compartidas para con el Papa Francisco, aunque hubo de todos los partidos, lo que quiero rescatar y hacer hincapié fuertemente y especialmente es en los radicales, y en lo que debería ver según mi entender: Si un Hombre como el Papa Francisco no dudó, ni duda, en ningún momento, en llevar adelante la revisión de todas y cada una de las cuestiones que entiende pueden perjudicar, dañar o molestar el inmenso espacio que tiene que conducir y que esta dispuesto a recolocar en la sociedad mundial en el sitio que le corresponde, nosotros, los radicales somos tan temerosos de mirar un poco hacia adentro, revisar con inteligencia y honestidad todo, efectuar una verdadera autocrítica y ubicar a cada uno en el lugar que le corresponde y no en el que sus ambiciones le hacen creer le corresponde, y volver a hacer de la Unión Cívica Radical el partido de principios éticos intachables, de doctrina superadora, de espíritu revolucionario y de sus representantes hombres dignos, leales y de conducta ejemplar.
El Papa Francisco, con humildad y coraje nos enseña que cuando se quiere...se puede, nosotros los radicales no podemos quitarnos de nuestra manera de ser lo aprendido de la cultura impuesta por determinadas corrientes ideológicas que algunos pretenden asimilar a la radical, diciendo que no hay nada que revisar, que lo que paso paso y asi se lo debe entender y que lo unico válido es el poder y todas las prevendas que de el surgen. Venimos de perder elecciones y con muy pocas posibilidades de ganar si seguimos igual. Debemos entenderlo.
Pido todos los perdones que hagan falta por haberme atrevido a mencionar la inmensa figura del Papa Francisco para demostrar la pequeña estatura de quienes se dicen ser los dirigentes de la Unión Cívica Radical.
Perdón, pero lo digo asi, porque ya no se como decirlo...No le puedo pedir al Papa Francisco que aleje de la UCR a todos los falsos radicales...

jueves, 17 de octubre de 2013

LA VIOLENCIA, LA INMUNIDAD Y LA IMPUNIDAD Y LA IMPORTANCIA DEL VOTO.
Escribe: Mario Jaraz
Los hechos de violencia física, psíquica y moral que están sucediendo en el país,  que   recrudecen fuertemente sin solución de continuidad y  de los que somos víctimas todos los integrantes de la sociedad,  son producto de un inmenso número de causas,  y consecuencia de otras muchas cuestiones.
Es importante entender que,  aunque toda   violencia tiene, de alguna manera,  orígenes comunes, existen algunos espacios en los que los actos que promueven, se diferencian.
La problemática de la violencia en general, cuando, como pasa en nuestro país,  se ha transformado en un tema estructural, requiere para su solución la elaboración de planes estratégicos dinámicos capaces  de cohabitar la realidad diaria que vive la sociedad cambiando con profundidad y de raíz todo aquello que tuvo marcada incidencia  en el desarrollo y consolidación de aquella.
Algunas de sus causas, o consecuencias, como la marginación, la desigualdad, la falta de posibilidades similares, la falta o inexistencia de una buena educación, salud, etc.etc., son factores que muy pocos actores de nuestra política en función de gobierno tuvieron la voluntad real de extirpar, sino que por el contrario,  la mayoría prefirió ignorar, por causas no muy difíciles de explicar a partir de la simple lectura de las doctrinas políticas que cada uno sustentaba.
El diseño de esas políticas transformadoras que reclamamos,  estarán también    signadas por la ideología de quienes la elaboren y la inteligencia con que a partir del debate real con gente que comulgue otros pensamientos, posibilitarán seguramente,  la obtención del mejor producto para erradicar ese perverso mal. Estos proyectos,  al que todos deberíamos aportar impulsados por nuestra primaria condición de ciudadanos y por nuestro intimo deseo de supervivencia,  se deberían   convertir de inmediato en políticas de Estado militadas no solo por los funcionarios de turno sino por el conjunto del tejido social que hoy se encuentra no solamente fracturado sino que especialmente enfermo. Otra condición fundamental para que el éxito acompañe la intención,  deberá provenir de una actitud colectiva que como práctica normal y espontánea    deberá admitir  subordinar sus intereses individuales y amoldar sus acciones políticas a ellas.
Este es un tema que  merece un tratamiento y dedicación  prioritaria si  pretendemos, con vocación y sinceridad,  torcer el rumbo actual y  rescatar la tolerancia, la dignidad y la voluntad de convivir en común.
Este es, y si nada se hace, seguirá siendo, un tema esencial que debe figurar en la primera página de la agenda de todos los partidos políticos por su extrema gravedad.
Hoy, y con el pertinente pedido de disculpas por la extensión de la introducción, quiero referirme especialmente a la violencia que, con diferentes formas pero iguales objetivos,  se ha hecho presente en este tiempo previo a las elecciones que se desarrollaran en todo el ámbito de la república.
Tiempo de amenazas, golpizas, heridas, luchas, aprietes, y porque no, muerte.
Para hacerlo, en forma simple y hasta elemental, pero creo que muy esclarecedora,   efectué un razonamiento que intentó aislarse de los objetivos directos de las acciones para tratar de entender  porque algunos son capaces de promover y otros de llevar a cabo estos actos de violencia.
Creo que en el análisis de dos palabras, IMPUNIDAD E INMUNIDAD, que definen cuestiones diferentes aunque al escucharlas puedan generar confusión puesto que  tienen sonidos similares  podemos encontrar  muchos de los porque que trastornan nuestra mente cuando tomamos conocimiento de algunos hechos consumados.
El Diccionario Enciclopédico DANAE nos dice que el adjetivo IMPUNE quiere decir: “Que queda sin castigo”, mientras que IMPUNIDAD la define como “Falta de castigo”.
Si procedemos a buscar sinónimos de IMPUNIDAD encontramos entre otros: ABUSO, ARBITRARIEDAD, ILEGALIDAD, LIBERTINAJE, SEGURIDAD, APOYO, PRIVILEGIO.
El mismo Diccionario nos entrega, entre otras cuestiones que se describen con la misma palabra,  como definición del adjetivo INMUNE: “Libre, exento de ciertos oficios, cargos, gravámenes o penas” y al acceder a INMUNIDAD leemos: “…Privilegio de que gozan determinadas personas a causa de las particulares funciones que desempeñan (diplomática, parlamentaria, ejecutiva, etc.)…”
Con el fin de lograr más claridad, apelamos a sus sinónimos y encontramos: EXCENSION, FRANQUICIA, PRIVILEGIO, PRERROGATIVA, PROTECCION, RESPALDO. 
 Leyendo tanto las definiciones como los sinónimos o palabras con las cuales podemos definir acciones, encontramos conexiones entre hechos que le dan sustento a suposiciones que habitualmente efectuamos y que si bien no nos proporcionan nombres propios nos permiten acotar los espacios  donde encontrar las posibles respuestas a los hechos que provocan nuestros comunes: ¿cómo es posible…? ¿no puede ser…?
No estoy practicando ninguna acción detectivesca, sino simplemente tratando de encontrar en el juego con las palabras relacionándolas con hechos que nos conmueven y preocupan a todos,  un nuevo ingrediente que me permite insistir y ratificar sobre  la importancia del voto de cada uno en la determinación de  a quien se delega el PODER, porque retornando a la lectura de las palabras observamos claramente que para diseñar y promover actos violentos de tinte político como los que están ocurriendo, es preciso ostentar PODER, porque el PODER  es el instrumento preciso para entregar INMUNIDAD y asegurar IMPUNIDAD y posibilitar que quien lo use, lo ostente,  haciendo un inadecuado uso de los privilegios y prerrogativas que temporariamente lo asisten,  sea capaz de conseguir personajes decididos a llevar a cabo  las tropelías a que hacemos referencia, ofreciendo,  entre otras cosas,  la “falta de castigo”, único bien capaz de competir y hasta derrotar a aquella “billetera que mata galán”.
No acuso, porque no estoy en condiciones de hacerlo, absolutamente a nada ni a nadie. Solo hago conocer mi reflexión con el único objetivo de que nosotros,  los simples ciudadanos,  valoricemos nuestra posibilidad de votar como una manera  real de aportar al crecimiento y consolidación de la democracia, y que al hacerlo nos obliguemos a  pensar y meditar con mucha responsabilidad sobre la incidencia que el mismo tendrá para nuestro futuro.
Sería triste que nos pase como aquella anécdota que contara el pensador español en una conferencia cuando planteó que la consecuencia directa de la pasividad y el desentendimiento de los ciudadanos por la política y los hechos que ella produce lleve a que “la diferencia entre una dictadura y una democracia, es que esta última,  te permite votar antes de obedecer”   

   

martes, 5 de febrero de 2013

MURIO EL QUERIDO RENE BONETTO


Murió René Bonetto -                    Por Mario Jaraz
Lo conocí hace muchos años, no se en que circunstancia, ni como, pero si se que desde que lo conocí tuve un gran respeto por su calidad y calidez humana, su humildad y su fortaleza ideológica, sus ganas de "ser" para servir mejor y su tranquila resignación frente al "no ser". 
El transcurrir del tiempo nos fue convirtiendo en verdaderos correligionarios y acuden prestos a mi memoria, entre otras cosas, aquellas largas y ricas charlas que manteníamos en las oficinas de nuestro Comité Nacional, cuando desde su cargo de Presidente de la Fundación Leandro Alem y mi puesto en la mesa de conducción del partido, junto a nuestro común y querido amigo, José Luis Bellia, desmenusábamos la realidad partidaria tratando de encontrarle los porque a muchas de las cosas que nos pasaban. Recuerdo su bondad y el "querido Mario" conque me saludaba en cada encuentro. Y recuerdo muchas cosas más...que seguiré recordando por siempre.
También junto a él entendí lo "sabio" que muchas veces resulta el silencio. 
Todos tenemos la obligación de tener siempre presente uno de los tantos méritos que mostraba su identidad radical: La crítica no sirve ni vale, si junto a ella no se acompaña la propuesta superadora. 
Se fue René, pero siempre estará en todos aquellos que lo conocimos.
Un mensaje especial para su familia, a la que siempre, en cada ocasión en que estábamos juntos, recordaba con gran amor, familia a la que tuve oportunidad de conocer en el casamiento de uno de sus hijos al que tuvo la gentileza de invitarme: Junto a mi señora queremos decirles que los acompañamos en este momento extremadamente triste que les toca vivir, y es en esta palabra "vivir" que deberán encontrar ustedes, y permítannos también a nosotros, la inspiración para seguir luchando por todo aquello que el soñó, pero no como utopía, sino porque, como siempre lo explicaba, estaba seguro que era posible.
Chau René, termino porque estoy triste...

lunes, 23 de julio de 2012

“PARA EMPEZAR A CAMBIAR… SI ES QUE QUEREMOS LLEGAR”


Por: Ing. Mario Jaraz

Mientras la gente, la sociedad, los municipios, las provincias, el país se siguen debatiendo en un maremágnum de problemas debido a una crisis que desde el gobierno nacional,  y algunos sectores que los acompañan,  no se quiere reconocer, la Unión Cívica Radical, o para decirlo con más claridad, un grupo de dirigentes de la UCR  de primer nivel, se encuentra en otra sintonía. No emite señales indicativas de de cual es el rumbo elegido para lograr que el partido vuelva a ser protagonista y verdadera opción de gobierno pala sociedad.
Se sigue dando vueltas con candidaturas, luchas internas y atendiendo la agenda que el gobierno le propone para ver de qué modo,  a partir de ella, lograr trascendencia o lograr conservar el rótulo de “opositor”.
Los medios de comunicación, que tampoco son los indicados para determinar cómo debemos construir nuestra estrategia ni insinuarnos cuál es la que entienden más adecuada, reflejan a diario esta triste imagen y solo comunican lo que surge de las actitudes que asumen: incoherencia política, ideológica y de acción.
Así no quisiéramos estar, pero así estamos y más allá de lo natural que es el cometer errores, cuando la coyuntura agredió la identidad,  la actitud debe ser el reparar el problema y no permitir la deformación de aquella.
Absolutamente nadie puede quitarle al Señor Cobos su deseo de presentarse como candidato a Diputado Nacional, como tampoco nadie puede prohibírselo, pero estoy seguro que nosotros, los radicales deberíamos ser un poco más exigentes en la elección de nuestros representantes si queremos mejorar nuestras posibilidades como partido al que la sociedad le está reclamando fundamentalmente, entre otras cosas,  especialmente un retorno a las fuentes de conducta que la identificaban.
Nadie puede quitarle al Señor Cobos el mérito de haber sido Vice presidente de la Nación, pero tampoco nadie puede olvidar que lo hizo con una fórmula del Frente Para La Victoria, (¿neoperonismo, falso progresismo, línea interna del justicialismo, kirchnerismo, ...?) acompañando a la Actual Presidente de la Nación, apoyando, promoviendo y compartiendo un plan de acción y de gobierno ajenos a los principios radicales, siendo partícipe, por su acercamiento y acompañamiento de las acciones del entonces Presidente de la Nación, Néstor Kirchner, que tenía como fin primero destruir a la UCR.
 ¿De todo tenemos que olvidarnos? ¿Por qué?
Tampoco olvido que fue el Tribunal de Disciplina de la UCR, el que le levantó la sanción, supuestamente ejemplificadora,  que anteriormente le había aplicado,  en un fallo orquestado entre "gallos y medianoche" a instancias de algunos dirigentes que ansiaban,  en ese tiempo,  encontrar al "iluminado" que pudiera venir a cubrir un espacio de liderazgo que por ineptitud, errores o falta de las condiciones naturales para serlo, no se había podido llenar. Varios pretendieron vestirlo de héroe y la actitud de sumisión  a sus deseos y decisiones, que muchos  asumieron mientras continuó estando en el gobierno, fue una lamentable muestra del desprecio a una histórica línea de acción radical que siempre priorizó la vigencia de los principios como camino hacia el fortalecimiento del partido y su identidad frente a coyunturas que podían significar un posible acercamiento al éxito.
No estoy planteando una campaña en contra de las pretensiones del Ing. Cobos, sino que su actuación política, por la trascendencia que la misma tuvo, es un buen elemento para analizar la increíble ambigüedad en la que se  desenvuelve a la UCR.
Se estaba ratificando, en ese momento,  como la cultura peronista instalada en gran parte de nuestra sociedad,  se introducía cada vez con más consistencia dentro de las filas de la dirigencia de nuestro partido que desesperadamente buscaba caminos para acceder al poder, sin brindarle importancia ni a  cuales fueran ellos, que calidad ostentaban, si eran compatibles con nuestra propia esencia, si el transitarlo nos aseguraba la posibilidad de aplicar todo aquello que el radicalismo entiende como imprescindible para direccionar al País y la Sociedad por el camino de la realización. Eran tiempos en los que  las concesiones  realizadas hasta nos intimaban también al desconocimiento de nuestros propios símbolos, emblemas y fortalezas. Una de las  consecuencias directas de la incoherencia con que se estaba manejando el partido, y  que aún hoy  no se corrige,     fue la transformación del gran partido nacional en una confederación de partidos provinciales. Con el fin de evitar posibles enfrentamientos se determinó, erróneamente según mi visión, en que se debían respetar las estrategias territoriales.
Los fracasos electorales y especialmente el retiro del apoyo de la masa “radical”, no solo fue un castigo a las equivocaciones,  sino también un fuerte llamado a la reflexión y el cambio de actitudes. Un pedido de respeto   de los militantes y adherentes  hacia su propia inteligencia, porque  no querían más continuar teniendo que aceptar fórmulas experimentales que lo único que conseguían era acentuar un retroceso del partido, que lo llevó a tener diagnóstico de desaparición, y la ausencia de  “verdaderos radicales” en espacios de trascendencia para aportar a la República soluciones reales.
Pero parece que nada cambia. Ya transcurrieron más de 7 meses desde que los mismos pusieron en marcha el “nuevo experimento” en la dirigencia del Comité Nacional y todo parece seguir igual. No queremos que fracasen, queremos que se den cuenta que se deben hacer otras cosas para que la UCR recupere el espacio de opción de gobierno que históricamente siempre tuvo en la sociedad. Espacio que no fue ganado a través de una campaña publicitaria sino de acciones generadas por Radicales que cuando llegaron al poder se esforzaron por ser más Radicales porque esto si les aseguraba acertar en sus decisiones.
Celebro la presentación del proyecto del Senador Morales del proyecto de ley sobre la necesidad de recuperar los Ferrocarriles aún sin conocerlo, pero también quiero que el partido debata y tome postura sobre temas tan importantes y conflictivos como la Coparticipación Federal, la seguridad, la educación, los subsidios, el Indec, la necesidad de rever o reestudiar si está bien o no que las regalías petroleras sean exclusivamente para las provincias en cuyo subsuelo se encuentra este artículo tan influyente y los réditos que al Estado le deja la producción de cereales, en los últimos tiempos especialmente la soja, se repartan entre todas las provincias del país.
Deseo que se debata y elaboren proyectos sobre todos y cada uno de los temas que afectan la libertad, la igualdad y la equidad. Me gustaría que sea nuestro partido el que promueva el debate sobre las reformas del Código Civil que propone el Poder Ejecutivo.
No pretendo con estas propuestas de debate de temas  en el Partido transgredir lo que la Constitución Nacional dispone en el sentido de que el pueblo no debate ni gobierna sino a través de sus representantes, ni invadir el campo de los legisladores, pero estoy plenamente convencido de que es una necesidad imperiosa hacerlo para que nuestros representantes expresen el pensar de todos los radicales y no  posturas individuales que en algunas oportunidades no reflejan el sentir general ni encuentran fundamentos en la ideología del partido.
Pretendo que nos animemos a cambiar la forma de hacer política. Que las decisiones se compadezcan con el pensar de un partido que  siente a sus militantes y adherentes como comprometidos generadores de ideas.
Este simple escrito no es un  cuestionamiento al Ing. Julio Cobos por el mismo, ya que confieso que El Ing Cobos es una  persona a la que no conozco y con la que en una sola oportunidad,  siendo yo  Vicepresidente 1º del Comité Nacional de la UCR y el Gobernador de la Provincia de Mendoza, ante la actitud que asumiera de ignorar la pertenencia de su Gobierno  al partido, le solicité,  en una muy corta conversación telefónica, una entrevista personal que nunca se concretó, lo que pretendo es que frente al momento que está viviendo nuestro país, la ya muy próxima posibilidad  de producir cambios en la composición de los Poderes Legislativos de la Nación y casi todas las Provincias, tomemos conciencia plena y responsablemente miremos y analicemos, todos y cada uno de nosotros, las acciones que protagonizamos como grupo político e individualmente, asumamos nuestras culpas, sean estas por acción o por omisión, y entre todos, repito: entre todos, llevemos adelante las correcciones que fueran preciso formular y honremos a nuestros antecesores tratando de parecernos un poquito más a lo que debe ser un integrante de la Unión Cívica Radical.
Animémonos y asumamos la realidad de que no estamos funcionando bien y que no estamos logrando despertar expectativas. Solo esta actitud nos posibilitará cambiar el rumbo. Ignorar, enojarse, denostar, cerrarse en una única visión, no son las actitudes más propicias para al partido.  
Solo intento aportar mirando la realidad, trato de no engañarme, quiero contribuir a despejar la verdadera política radical  que últimamente obviamos.
Puedo estar equivocado en algo o en todo, pero hay algo que me mueve y es la necesidad de asumir la verdad, que como alguien dijo: “La verdad no es buena ni mala, solo es la verdad”.         

sábado, 7 de julio de 2012


“EL RUMBO DE LA UNION CIVICA RADICAL”
Por: Ing. Mario Jaraz

A través de la  lectura de un comunicado de la Dirección de Prensa del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical he tomado conocimiento de la decisión adoptada en una reunión nacional organizada por el mismo, a la que no fui convocado pese a ser integrante del Plenario del Comité Nacional en representación de la Provincia del Chaco, en el sentido de que la responsabilidad de las elecciones de Legisladores a realizarse durante el año 2013 son responsabilidad exclusiva de cada uno  los Distritos provinciales. Esta resolución es coincidente con declaraciones que anteriormente  formulara el Presidente del Comité Nacional a los medios de comunicación,  exponiendo su parecer.
Disiento con esta determinación y la ratificación de ese pensamiento me llevaron a exponer algunas reflexiones que espero sean útiles en este momento tan particular que vive nuestro partido. 
Hay cosas que suceden en los partidos políticos que resultan realmente insólitas y muy difíciles de entender.
Es evidente que uno de las cosas que muy pocas veces realizan  quienes dirigen los partidos políticos o actúan representándolo,  es el  análisis  de su actuación individual con relación al rol que está cumpliendo como consecuencia de su participación en la  política,  la incidencia que la misma ha tenido en el funcionamiento del partido y como consecuencia,  cual fue el impacto que las mismas tuvieron en la sociedad, sobre todo en aquel segmento que,  más allá de los que siempre han adherido al partido, habían generado algún tipo de expectativa positiva.
La falta de voluntad por revisar las acciones, tanto personales como del conjunto,  puede ser considerada como una falta de consideración y respeto por el pensamiento de los  demás pero también una  conducta poco dispuesta a la generación de cambios, correcciones o rectificación de rumbos que de alguna manera pudieran suponer algún tipo de desplazamiento de los lugares de privilegio.
El instrumento a partir del cual,  desde fuera de las estructuras, la sociedad se expresa sobre la bondad y calidad de las actuaciones individuales y de los partidos políticos que los agrupan, son sin dudas los actos electorales. Sus números son siempre elocuentes transmisores del sentir general de la gente y los mismos no pueden ser ignorados al momento de tratar de entender los porque de los rechazos sufridos.   
Pero lamentablemente, ni la contundencia de los resultados electorales adversos que la UCR está padeciendo en los últimos años parecen tener la  suficiente fuerza  como para promover acciones que indiquen la necesidad de profundizar en la búsqueda de  las causas y los porque,    que determinaron tan baja  cantidad de aceptaciones.
Lo normal es la utilización de escusas pre armadas cuyo único móvil es encontrar causas exógenas que argumenten  que la derrota, cuando se está en la oposición, fue provocada por el indiscriminado uso que se hace desde el oficialismo de las estructuras y el dinero del gobierno, y cuando la situación es a la inversa, que los resultados se deben especialmente a un heterogéneo agrupamiento de fuerzas políticas  confabuladas con diferentes corporaciones que siempre apuestan al fracaso de los gobiernos como manera de acentuar su poderío.
Pero pocas veces, o casi nunca, podemos conocer conclusiones surgidas de grandes y abiertos debates que entre otros testimonios   incorporen también a  los errores cometidos, muchos de ellos graves, como causantes de las debacles sufridas.
Perdemos, pero observando la conducta de nuestros dirigentes, da la impresión que la culpa la tuvieron los votantes por no haber sabido elegir. Nosotros no nos equivocamos en nada. Ni en los planteos, ni en las alianzas, ni en los agrupamientos, ni en las personas que nominamos, etc.
Resulta asimismo alarmante  observar que el    silenciar los errores deja abierto el espacio para que los “capitanes de las derrotas” como se los llama vulgarmente,  continúen actuando con total abuso frente a  militantes y adherentes, y sigan usufructuando de los cargos de relevancia sin ningún tipo de pudor.
Ningún dirigente político cree en la necesidad de brindar explicaciones de sus actos. Resultan hasta agresivas las actitudes que asumen cuando desde algunos espacios se los llega a   inquirir o cuestionar por sus actos.
Además no es la coherencia ideológica una señal distintiva de sus labores. La necesidad del triunfo y el acceso al poder, como objetivo exclusivo del accionar político,  pareciera ser el callejón en  el cual encuentran espacios las incongruencias, la desviación ideológica y las increíbles e inconsistentes explicaciones.
¿Por qué esta introducción?
Porque no entiendo más a los dirigentes de mi Partido, la Unión Cívica Radical. Un partido grande, con una real  cobertura nacional, claro en su ideología y objetivos, sostenido por un amplísimo sector de la sociedad, que está siendo convertido, por obra y gracia de las continuas decisiones de su dirigencia,  en una simple confederación de   partidos provinciales, en  la que cada uno practica el juego que le parece más le conviene sin importarle que esta situación provoque en el  Partido la disolución de su envergadura, una profunda fragmentación    y la pérdida de credibilidad por parte de la sociedad.
Este escenario atomizado que se presenta en lugar de propiciar el fortalecimiento del federalismo promueve la indisimulada confrontación entre los diferentes intereses provinciales que desplaza del debate la  imprescindible tarea de la política radical,  y por ende de sus representantes, de luchar y bregar constantemente por un país de iguales y para todos. El alto sentido del Federalismo que siempre promovió el radicalismo conlleva consigo como elemento innegociable    la subordinación de lo particular a lo general.  Un verdadero partido nacional no puede exhibir posturas parciales,  contradictorias entre sí, en su concepción y en la determinación de las prioridades para poder  desterrar las desigualdades  provinciales existentes.  
Con la medida adoptada estamos predisponiendo a que nuestros dirigentes promuevan  en sus provincias, asociaciones de partidos con el único fin de lograr el triunfo,   aunque ello signifique el otorgamiento de concesiones, hasta doctrinarias,  impensadas para otros tiempos. Pareciera que alguien se olvidó de aquella máxima de don Hipólito Irigoyen que expresaba que no importaba cuantas elecciones se perdían si la causa era la conservación de los principios.  
Estamos fomentado la aparición de contradicciones indisimulables pero muy molestas entre decisiones adoptadas en distintas provincias.   
No estoy hablando desde lo abstracto, sino desde las consecuencias reales que una conducta como la que nuevamente se propone,  provocara  en diversas oportunidades en los últimos años.
Con gran dolor y sin ánimo de ofender a nadie, podemos decir que la imagen que  llegamos a percibir es la de dirigentes buscando espacios, o personas,  dispuestas a llevar a la UCR y a ellos mismos como complemento de otros proyectos, generalmente diferentes, ofreciendo a cambio una trayectoria partidaria ayer señera y dominante.
¿Y entonces, porque se insiste? ¿Dónde queda la dignidad de la UCR, otrora realmente un gran partido nacional convertido hoy en un reducto contestatario totalmente segmentado? Sin detallar actitudes personales causantes de enormes perjuicios al partido operando desde otros espacios al que acudieron comprados por el aroma a poder que se les ofrecía y hoy deseando ser referentes en un retorno provocado por los rechazos personales de actitudes que por ignorancia o petulancia, en nombre de las ambiciones personales, no se podían ni debían ser desconocidas.
Todavía hoy está la UCR sufriendo las consecuencias de las conductas erráticas y pendulares de muchos de sus principales dirigentes que llevaron al partido a tener que soportar el descreimiento de la sociedad y a determinados personajes a luchar para intentar disimular el ridículo del que intentan volver.
No es preciso relatar en detalle lo inconveniente que resultaron las asociaciones con  Lavagna y De Narvaez, entre otras, porque son conocidas por todos, pero especialmente porque los resultados obtenidos en las elecciones   nos eximen de agregar argumentaciones.
Fuimos muchos los que, tratando de aportar para el partido, intentamos explicar lo inexplicable y muchos somos los que no comprendemos en nombre de que se insiste en metodologías que para lo único que sirvieron fue para desprestigiar a nuestro Partido y ubicarlo en un sitio no acorde a los valores que ostenta, del cual la única manera que existe para rescatarlo, es a partir del retorno a todo lo que realmente es la UCR por historia, por capacidad de ser presente, escapando de la imagen de un simple grupo faccioso que vive exclusivamente buscando espacios de poder para algunos de sus “capos”, que cuando suelen llegar, no saben realmente para que están y solo se suman resignadamente a tratar, intentando colocarse en el rol de opositores, la agenda que otros le proponen.
Cambiar de actitud debe ser la consigna, pero para convencerse de que ese es el camino, es imprescindible saber que se es….
 

  

jueves, 5 de abril de 2012

¡QUIERO SER PRESIDENTE DE LA NACION! (Desde el Chaco – en un convulsionado partido)

Por: Ing. Mario Jaraz

¡Quiero ser Presidente de la Nación! es una frase que, si proviene de boca de algún casi desconocido participante de la política o de un ciudadano no activista de ningún Partido Político, seguramente provocará en quienes la escuchen, especialmente dentro del muy particular mundo de la política, actitudes que irían desde la sorpresa hasta la confusión, del asombro a la turbación y seguramente no serían ajenos adjetivos calificativos como: “está loco”, “es un tarado”, “es un inconsciente”, y también algún análisis tratando de desentrañar el “que se traerá entre las manos”.

La comunidad en general, si el dicente se encuadra dentro de las características enunciadas, pasado el primer instante de extrañeza, tomaría la frase como una de las tantas que comúnmente pronuncian, con poca seriedad y sensatez, señores dirigentes y aspirantes a serlo.

Querer ser Presidente de la Nación no es ni ilegal, ni ilegítimo, ni tampoco significa un atentado contra los Derechos de los demás Ciudadanos, pese a lo cual, muy pocas son las personas que han osado pronunciar su interés en serlo. Parecería ser que existe una autocensura para expresar la aspiración al más alto cargo político que un país democrático puede ofrecer a sus habitantes. Creo que muchos, especialmente quienes actúan en política, íntimamente tienen el deseo o el sueño de llegar a ser Presidente de la Nación, pero un razonamiento serio indica que además de las condiciones intelectuales, éticas y morales, que quizás muchos puedan pensar poseer, existen otra serie de factores sumamente importantes y de extrema significación que tienen gran incidencia en la posibilidad de que el deseo se transforme en realidad, como ser la viabilidad económica de hacer frente a los gastos que la misma insume y que tienen que ver con la necesidad de concretar acciones propagandistas y de difusión que logren despertar en la sociedad, en primera instancia, la curiosidad, y luego el apoyo. La mirada seria de estos inconvenientes, que hasta podríamos catalogar de vallas que se encuentran en el camino, son sin dudas parte de las argumentaciones que indudablemente inhiben a muchos a expresar y luchar con total libertad por la posibilidad de ser. Pero la realidad es más fuerte, y es por eso que son muy pocos los que pese a quererlo son capaces de exponerse y hasta exigir su nominación como candidato.

Los partidos políticos, estructuralmente, son las organizaciones propicias para instrumentar y llevar a cabo todas estas acciones, pero ni en estos escenarios existen hombres que admitan con total claridad y honestidad el estar trabajando y participando para ser Candidato a Presidente de la Nación.

Más allá de que en diversas oportunidades, situaciones especiales catapultaron a figuras inesperadas a luchar por ese máximo galardón y hasta llegar a ostentarlo, son más, muchos más, los que por respeto a la investidura, por temor y falta de estrategia, culminaron su carrera política sin haber ni siquiera insinuado su ambición a poder competir por ese espacio tan importante.

Estas frustraciones individuales obligaron a los partidos políticos a la instrumentación de procedimientos de selección que no siempre brindaron las mejores propuestas y siempre quedó viva la discusión sobre cuales debían ser las características que convenía priorizar, colocándolas como exigencias mínimas para poder aspirar al puesto, sin que ello pueda ser interpretado como el cercenamiento del derecho de algunos, sino por el contrario el alto grado de compromiso y responsabilidad del partido político y sus integrantes para con la sociedad en general.

Resulta una utopía, de imposible cumplimiento, la construcción del candidato ideal, una fantasía que solo nos conduce a la frustración, porque la imperfección propia del ser humano impone una limitación en la construcción del perfil óptimo que no debe abrumar nuestro espíritu, sino que, por el contrario debe potenciar nuestro afán de insistir en la búsqueda de lo mejor.

Podemos preguntarnos entonces, con el grado de ingenuidad que a la pregunta cada uno pretenda endilgarle, porque si somos tan cautelosos, responsables y exigentes para nominar o nominarnos candidatos al cargo de Presidente de la Nación, somos tan permisivos, tolerantes, complacientes y flexibles cuando se deben designar los candidatos a ocupar los otros cargos con los que se componen los diversos poderes del Estado.

¿Somos realmente conscientes de la importancia que tienen los Senadores Nacionales, los Diputados Nacionales y Provinciales, los Intendentes, los Concejales en el manejo del Estado?

La necesaria actitud exigente se complica porque en los partidos políticos se han instalado varias falsedades.

Una de ellas, que según muchos debemos admitir como cierta, es la que dice que la participación en la política es una carrera por la ocupación de los cargos electivos, que determina una serie de estaciones que comienza en las participaciones barriales, donde se empieza como activista y se puede terminar como referente o puntero del barrio. La estación siguiente sería la ocupación de algún espacio en la comisión del distrito, luego en la de la población o ciudad en la que viva, para culminar las estaciones internas siendo parte del Comité Provincial y Convención Provincial en primera instancia y posteriormente delegado al Comité Nacional y/o la Convención Nacional.

La próxima estación, en la que ya aparecen los cargos electivos de gobierno, es la de ser Concejal Municipal, para luego, y conforme a los méritos cosechados, fundamentalmente internos y en menor medida externos, aspirar a ser Intendente.

Luego viene en la grilla la posibilidad de llegar a un cargo de diputado provincial y alguno a la Gobernación o Vice Gobernación Provincial.

A Diputados Nacionales normalmente acceden aquellos que ocuparon cargos dentro de del Poder Ejecutivo Provincial, cuando se accedió a él, o bien para aquellos que mejor congenian con quienes lideran y dirigen el Partido, y los cargos de Senadores Nacionales, frente a la preeminencia de valoración que obtuvieron con relación a los Diputados Nacionales, están reservados para algunos casos muy especiales de militancia o bien como la estación posterior para quienes llegaron a los más altos cargos del Poder Ejecutivo Provincial.

Debemos admitir que somos parte de la culpa. Si nada otorga certeza, si los éxitos se transformaron en derrotas, si los participantes normalmente no son protagonistas relevantes de proyectos de cambio para nuestra provincia y nuestra sociedad, ¿Por qué aceptamos tan pasivamente las cosas como se están dando? ¿Por qué continuamos siendo permisivos poniendo en riesgo la posibilidad de un futuro distinto y mejor? ¿Por qué dejamos que las cosas lleguen a los límites? ¿Por qué algunos hoy pretenden aparecer como lo nuevo, cuando fueron parte de este evidente retroceso que vivió nuestro partido? ¿Por qué hemos dejado de ser rigurosos con comportamientos acordes a nuestra ideología partidaria, porque y porque? Allí, en el análisis de nuestras conductas podremos encontrar nuestra parte de culpa

Seguramente que no todos fueron culpables. Siempre hay excepciones, pero estas son las que confirman las reglas.

Hay verdades y falsedades muy arraigadas en la vida de los partidos políticos.

Una de esas verdades, y quizás la que más influencia ejerce en la posibilidad de que los partidos ofrezcan nombres diferentes ante cada elección, es que siempre el que esta, el que ocupa un cargo, por su exposición pública y sus posibilidades de responder aunque sea mínimamente a determinadas requisitorias de la gente, es quien tiene mayores posibilidades de ser reelecto o bien de acceder a un cargo de jerarquía superior, frente aquellos que tienen legítimas aspiraciones a ocuparlos pero solo poseen los atributos de sus propios conocimientos y vocación de servicio, y como la rotación, sinónimo de cambio y respeto, no es una norma muy aplicada, acción puesta en práctica en complicidad con las autoridades partidarias, como la cantidad de cargos es muy inferior frente a los que los requieren, siempre el cierre de las listas, que repiten y repiten nombres, deja militantes enojados, dolidos y frustrados que no se darían si la cristalinidad bañara nuestros procedimientos.

Hay preguntas que no necesitan respuestas porque los hechos que suceden y sucedieron son de por si demasiado elocuentes, pero que si ratifican una falsedad impuesta perversamente.

El haber sido un buen dirigente barrial es antecedente suficiente para ocupar un cargo de Concejal? Haber cumplido eficientemente como Concejal, es signo suficiente como para asegurarlo como buen Intendente, y haber sido un buen Intendente otorga méritos como para desear o aspirar o ser nominado como candidato a Gobernador??

Un buen Gobernador o Vice Gobernador nos da la certeza de que estaremos ante un excelente Senador o Diputado Nacional??

Comprometámonos en exigir que se destruya la falsedad. Nada es seguro, y el drama fundamental de los Partidos Políticos es el apoderamiento que han efectuado de los cargos aquellos que tuvieron la posibilidad de llegar primeros a algunas de las estaciones que marcamos. Ellos siempre encontrarán justificaciones para sus exigencias, si queremos revivir el partido está en nosotros no aceptarlas.

En la actualidad algunos partidos políticos generan ámbitos permanentes de formación y de capacitación en los más diversos rubros que hacen a la vida del Estado porque han entendido que estos son una herramienta idónea, tanto como complemento de los atributos personales propios del bagaje de cada cual, como también de gran utilidad para la determinación de quienes deben ocupar los cargos de candidatos

Esto no es una negación a la capacidad individual y características personales que seguramente cada uno aportó para poder llegar a cargos electivos y construir su propia carrera política, pero tampoco nadie puede negar que la obstinación y persistencia de muchos de ellos por seguir, obviando la rotación, norma elemental de convivencia de los partidos políticos, es la causa que en más de una oportunidad sumió al partido en grandes crisis internas y baja de valoración por parte de la sociedad, y esto tampoco les importó.

En este momento la Unión Cívica Radical del Chaco está atravesando un proceso del que es muy difícil predecir el final, como tampoco de las consecuencias del mismo que, seguramente, no serán neutras. Convergencia Social sufrió un resquebrajamiento producto de un grupo de dirigentes que decidió crear Nuevo Espacio, centrando su disidencia con la metodología con la que se elegían los candidatos dentro del partido y la falta de diálogo y debate en que se había sumido a la UCR. Dice el refrán popular: “nunca es tarde…”, pero bueno, tengamos paciencia y esperemos a ver que ofrece cada uno a la militancia y los adherentes con el fin de ganar la supremacía partidaria. Veremos como se maneja cada uno al momento de las decisiones, porque hoy todos tienen aspiraciones, todos quieren ser, todos quieren valorizar su participación.

Si los rumores y expresiones periodísticas que diariamente surgen, son ciertas, pronto veremos instalados en cada comité el cartel: “GRAN MASA DE RADICALES, TRANQUILIDAD Y ABSTENERSE. TODOS LOS CARGOS YA TIENEN PROPIETARIOS. DE UN LADO Y DEL OTRO VOLVERAN LOS ETERNOS PRIVILEGIADOS A OCUPARLOS. GRAN MASA DE RADICALES TRABAJEN PARA NOSOTROS Y VOTEN…”

En síntesis, como yo y muchos, muchos más, no dijimos: Quiero ser Presidente de la Nación y no estamos entre los privilegiados, como tenemos la aspiración a ser dirigido por los mejores, debemos aprender, definitivamente, que debemos ser más rigurosos, inflexibles e implacables en el momento de aceptar y juzgar las actuaciones de quienes ocupan los cargos, para castigarlos con la herramienta que nos entrega la democracia para corregir los errores y las conductas erradas. No nos dejemos convencer con nuevas falsedades, el voto, es individual, es nuestro, si queremos recuperar la UCR direccionémoslo como corresponde…